CON ELLA
Me encontraba sentado, observando uno ocaso efímero, con la mirada perdida entre los colores del cielo, sin elevar al aire palabra alguna pero con deseos de decir todas las conocidas; estaba con ella, en la mente, con su mirada casual y la picardía de su sonrisa.
Pasaban los minutos, veía como se desplazaban los colores y caía la noche, mientras tanto mis labios deshidratados pedían a gritos uno de sus besos, de esos como los primeros, limpios e inocentes, con un toque de misterio y de emoción inesperada.
Quería cantarle al viento, pero todas las notas entonaban el nombre de ella y la brisa refrescante traía consigo su aroma; era tarde y ya estaba adentro, en lo más profundo de mí ser. Corría miedo por mi sangre, pero también se había convertido en mi heroína, en mi droga, en mi paz.
Los días eran cada vez más eternos, largos e inesperables; su imagen era la que hacía del cielo una película de relatos en las nubes, eran sus recuerdos los que hacían vibrar nuevamente este cuerpo, solo con traerlos al presente.
Ella, por el contrario, una mujer de pocas palabras, mirada misteriosa y de poco interés por los ocasos. Solo vivía su presente, dejando atrás aquellas personas que le dieron felicidad en su momento, pero que atentaron contra la tranquilidad de su vida.
Ella con un caminar despreocupado, de esos que atentan contra la indiferencia de quienes están alrededor, pasa sin importar dolientes, sin interés de nada y con la cabeza en alto como siempre.
Ella simplemente… ¡es feliz! "
jjst"CON ELLA
Me encontraba sentado, observando uno ocaso efímero, con la mirada perdida entre los colores del cielo, sin elevar al aire palabra alguna pero con deseos de decir todas las conocidas; estaba con ella, en la mente, con su mirada casual y la picardía de su sonrisa.
Pasaban los minutos, veía como se desplazaban los colores y caía la noche, mientras tanto mis labios deshidratados pedían a gritos uno de sus besos, de esos como los primeros, limpios e inocentes, con un toque de misterio y de emoción inesperada.
Quería cantarle al viento, pero todas las notas entonaban el nombre de ella y la brisa refrescante traía consigo su aroma; era tarde y ya estaba adentro, en lo más profundo de mí ser. Corría miedo por mi sangre, pero también se había convertido en mi heroína, en mi droga, en mi paz.
Los días eran cada vez más eternos, largos e inesperables; su imagen era la que hacía del cielo una película de relatos en las nubes, eran sus recuerdos los que hacían vibrar nuevamente este cuerpo, solo con traerlos al presente.
Ella, por el contrario, una mujer de pocas palabras, mirada misteriosa y de poco interés por los ocasos. Solo vivía su presente, dejando atrás aquellas personas que le dieron felicidad en su momento, pero que atentaron contra la tranquilidad de su vida.
Ella con un caminar despreocupado, de esos que atentan contra la indiferencia de quienes están alrededor, pasa sin importar dolientes, sin interés de nada y con la cabeza en alto como siempre.
Ella simplemente… ¡es feliz!